Recuerdo cuando era muy pequeña y decir "caca" o "pis" te convertia en la persona más inadaptada de la guardería. Creo que el primer acto de rebeldia de todo niño maligno que se precie radica en la frase "caca, culo, pedo, pis".
Pero superada esta etapa y comprendido que estas necesidades fisiológicas, son simplemente eso, necesidades ¿que tienen de transgresores la caca o el pis?
Pues lo cierto es que a autores como Piero Manzoni o Andrés Serrano estos "materiales" les han servido como reclamo destacado de sus exposiciones. El último en sacarle partido a este gran elemento de abono ha sido el madrileño Santiago Sierra que acaba de inaugurar exposición en la galeria Lisson de Londres.
En lugar de reconocer mi gran desconocimiento y poca sensibilidad artística, esta vez, le echaré la culpa a mis educadores que, en lugar de prohibirme decir "palabrotas", debieron enseñarme la simbológia artística que encierran la caca y el pis.

La culpa es de esos que dicen lo qué es arte y lo que no.
Y eso que ahora.. lo de caca, culo, pedo, pis ... ya no es malo ni decirlo. Los niños se decantan por otro tipo de palabrotas... que abuenas horas se me ocurria a mi pronunciar con esa edad (ni siqueira ahora!)
¿Todo está permitido en el arte? Lo peor no es utilizar abono para hacer texturas diferentes sino el olor que puede desprender eso.